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Tokio 2020: Repaso de la actuación uruguaya en Japón, con el remo como gran destaque

Uruguay finalizó su labor en los Juegos Olímpicos de Tokio, donde sus resultados más destacados fueron similares a los de Río de Janeiro.

Uruguay completó su actuación deportiva en los Juegos Olímpicos de Tokio con un desempeño muy similar al de la pasada edición en Río de Janeiro 2016, obteniendo un diploma olímpico y un pasaje a semifinales en atletismo como destaque. Ante ello, un repaso de la actuación y valoración de cada deporte con presencia celeste en la máxima cita del deporte en Japón.

REMO

La participación de Bruno Cetraro y Felipe Klüver en el doble par ligero del remo fue el punto más trascendente para Uruguay en Tokio 2020. El de Montevideo junto al mercedario, de 23 y 21 años de edad respectivamente, llegaron a la final olímpica en una labor de menor a mayor para terminar en la sexta ubicación, ganando el diploma que se otorga a los ocho mejores en cada disciplina.

Los pupilos de Osvaldo Borchi comenzaron en la sexta colocación en su serie debiendo ir al repechaje y allí fueron terceros para avanzar a semifinales. En dicha instancia y en su mejor regata, culminaron segundos para avanzar a la definición por las medallas, donde fueron sextos.

Una actuación inspiradora de una dupla que hizo vibrar a un país con el remo y que promete seguir evolucionando con vistas a París 2024. Además fue la mejor actuación de este deporte en esta clase de justas después de las cuatro medallas que se obtuvieron en el historial (una de plata y tres de bronce).

JUDO

El uruguayo Mikael Aprahamian cayó en primera ronda de la categoría hasta 81 kilogramos del judo en Tokio. Corrió la misma suerte que su hermano, Pablo, que representó al país en Río 2016, pero con una actuación donde se valoró su planteamiento táctico y decisión a la hora de combatir.

“Mika” cayó con el sueco Robin Pacek en el punto de oro (Golden Score) terminando con un desgarro en el isquiotibial del muslo izquierdo, que fue determinante en la definición.

El uruguayo que está radicado en España finalizó su labor en el Nippon Budokan y dijo que volverá a embarcarse en un nuevo ciclo olímpico rumbo al 2024.

NATACIÓN

La natación uruguaya estuvo representada por dos deportistas en estos Juegos: los debutantes Enzo Martínez y Nicole Frank.

Esta última, surgida en el Club Atlético Olimpia y actualmente en el Azura de Estados Unidos, compitió en los 200 metros combinados, en su debut olímpico con tan sólo 17 años. Allí culminó con un crono de 2:18.93, muy cercano a su récord nacional de 2:18.24 conseguido en el pasado mes de marzo y con ello se ubicó en el lugar 27 de igual número de competidoras.

Enzo Martínez en tanto, de 26 años, actuó en los 50 metros libre, prueba donde el oro fue para un compañero de equipo; el norteamericano y figura mundial Caleb Dressel.

El fernandino radicado en Estados Unidos paró los relojes en 22.52 y eso lo colocó en el lugar 35 de 73 participantes, una actuación muy cercana a su mejor registro y récord nacional de 22.44.

Además fue el mejor tiempo y posicionamiento en dicha prueba comparado con las anteriores actuaciones olímpicas celestes de Francisco Picasso, Nicolás Mafio y Paul Kustcher.

VELA

Los representantes del deporte náutico tuvieron participación en dos clases, láser radial y nacra 17, en la subsede de Enoshima.

En láser radial, Dolores Moreira tuvo su segunda participación olímpica, mejorando en tres lugares su desempeño con respecto a la cita anterior. En Río había sido 25.ª en la clasificación final y en tierras niponas culminó en el puesto 22 de los 44 barcos que vieron acción.

Si bien se logró un pequeño avance, la misma velerista no quedó satisfecha con lo conseguido tras pasar un ciclo olímpico duro, donde debió reponerse a una lesión importante y poca competencia por la crisis sanitaria mundial.

Este último factor fue determinante en la clase nacra 17 de la vela, donde Dominique Knüppel y Pablo Defazio fueron 18.º de 20 en la general, sólo por delante de Túnez y Noruega. Además este barco cayó un lugar con respecto a la cita norteña, donde la dupla de Defazio con Mariana Foglia había sido 17.ª.

La dupla mixta, previo a Tokio, no tuvo competencia internacional desde los Juegos Panamericanos de Lima 2019 principalmente por motivos relacionados con el Covid-19 y eso fue un obstáculo importante para su mejor desempeño.

ATLETISMO

El atletismo tuvo varios momentos destacados, no sólo desde lo deportivo sino también desde lo emocional. La primera en debutar fue Déborah Rodríguez en los 800 metros llanos en lo que marcó su tercera presencia a nivel de Juegos Olímpicos y lo hizo alcanzando la instancia de semifinales.

En su serie, la vigente campeona sudamericana terminó segunda con 2:00.90 a 70 centésimas de su récord nacional y colocándose entre las 24 mejores. Ya en semifinales no pudo alcanzar la carrera por las medallas donde únicamente había ocho cupos en pugna y culminó 19.ª en la general, mejorando ampliamente su puesto clasificatorio que la colocaba en el lugar 38.

Emiliano Lasa, que fue sexto y diploma en el salto largo de Río de Janeiro, intentó repetir su presencia en la final, pero con un salto de 7,95 metros quedó a un centímetro de esa aspiración (fue 13.º) ya que los últimos tres que avanzaron a esa definición lo hicieron con 7,96 metros.

Otro deportista que tuvo un ciclo previo muy complicado, pasando por una fractura por estrés que implicó una cirugía, rehabilitación mediante y pandemia, que no le permitieron competir desde octubre de 2019 a febrero de 2021.

La actuación que cerró la participación uruguaya en los Juegos fue el debut de María Pía Fernández en los 1.500 metros, en un momento que excedió lo meramente deportivo y se transformó en un claro ejemplo de lo que implica el espíritu olímpico.

La atleta de 26 años sufrió una distensión de nueve milímetros en su último entrenamiento fuerte, tres días antes de salir a la pista, y vio cómo parecía frustrarse su sueño. Pero, bajo su responsabilidad y con una muestra de personalidad impresionante, decidió correr igual, aguantado toda la carrera y llegando entre lágrimas a la meta bajo el aplauso de los pocos presentes en el estadio.
Culminó con un crono de 4:59.56 (su récord nacional es de 4:09.45) en la posición 43 de 45 atletas que participaron en la justa, ya que hubo dos que abandonaron, algo que para la trinitaria no era una opción.

Final de la historia celeste en Japón, donde los 11 representantes nos hicieron pasar por momentos de alegría, adrenalina, gritos, tristeza, frustración y emoción, porque así siempre son y serán los Juegos Olímpicos.

FUENTE: MONTEVIDEO PORTAL

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