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La Copa OFI y un Conflicto que no Tiene Fin

El conflicto que se ha suscitado entre la OFI (Organización del Fútbol del Interior) y la AIAF (Asociación Intergremial de Árbitros de Fútbol) que tiene sin actividad al fútbol del interior, y de rehenes a los clubes a los entrenadores y fundamentalmente a los jugadores, ha desatado varias repercusiones a lo largo de estos últimos días. 

Sabido es que el de-sencadenante de todo el entuerto actual (más allá de antecedentes que puedan haber aportado leña al fuego) fue una primera carta del gremio de los árbitros, en el que este indicaba que no iba a haber jueces para el campeonato femenino el sábado 6 y domingo 7 de julio, porque la organización les debía la diferencia en el arancel por un par de dobles espectáculos en el certamen de las chicas que fue pagado como simple; por lo que pudimos averiguar ese dinero les correspondía y el no pago se habría dado por un error en la comunicación entre el tesorero de la OFI y la contadora de la misma; de todos modos y más allá de tener razón, aquel viernes 5 de este mes le faltó cintura al gremio para defender su reclamo ya que fue muy tajante e irreflexivo, yendo directamente a la resolución de no prestar servicios en la competencia femenina sin antes buscar instancias intermedias.

Ello molestó tremendamente a la cúpula dirigencial de la OFI, que inmediatamente y -creemos- en caliente y sin pensar y considerar las consecuencias que podía acarrear para las instituciones, resolvió la suspensión total de la etapa para sus tres certámenes en disputa (la copa femenina y los campeonatos clubistas de las divisionales A y B). Visto desde afuera parecía una competencia entre adolescentes para medir quien… digamos… llega más lejos.

Sabido es también que, pasados unos días, en la sesión del reciente martes 9 la OFI no sólo mantuvo la suspensión transitoria de sus torneos sino que además trancó fuerte y con todo; cortó relaciones con la AIAF e inició un llamado formal a árbitros pretendiendo arreglar con ellos individualmente y fuera del gremio. Insistimos en que, dejando de lado quién tiene la razón o quién tiene más parte de la misma, los que siguen menoscabados en su derecho a competir -y algunos de ellos a obtener una remuneración económica- son los principales protagonistas de esto… los jugadores. Pero siguen siendo ellos, los que se ponen la camiseta de cada equipo y patean la pelota, los que menos voz tienen.

……..

Carta a don Mario Cheppi

El tema ha tenido muchas repercusiones, no hay dudas y entre ellas destacamos la del director técnico de Huracán de Paysandú, Juan Ramón Silvera. El entrenador, que seguramente dentro de su club hace más que dirigirlo al costado del terreno de juego, como la gran mayoría de la gente del fútbol en el interior, también se despachó con una carta pública al presidente de la OFI Mario Cheppi donde le cuenta todo el sacrificio que hizo esa institución para afrontar su viaje -frustrado- a Rivera aquel primer fin de semana de este mes.

Para poder solventar el gasto del ómnibus que lo llevaría a jugar con el Peñarol riverense el club sanducero debió vender 200 docenas de pasteles y una rifa de la camiseta. Aprontó el banderín y la caja con el globo de regalo; dejó armadas las 40 bandejas con el almuerzo (2 milanesas con ensalada rusa para cada uno) y las 40 bandejas para la cena (salpicón) para la delegación, también las botellas con agua, café, fruta, medialunas para merendar. Dejó armaditos los juegos de equipos para el partido (¡dos juegos de equipos!) y asimismo la indumentaria de concentración, y por supuesto los balones.

¡El costo total del viaje a Huracán de Paysandú para jugar con Peñarol de Rivera le significaba $ 80.000! “¡Nos costó pero la plata estaba!”, dijo Silvera. “Luego sucedió lo que nadie podía esperar cuando todos dormían, a la madrugada y entre las tinieblas, se suspendió”, sentencia. Y agrega: “¡no sé qué pasó! Mi compañero Mario Cheppi, presidente de OFI, por una deuda de chirolas con los árbitros, chirolas al lado de lo que había gastado Huracán, una de las instituciones más pobres del Uruguay”.

“¿Quién paga Don Mario lo que perdimos?”, pregunta Silvera indignado por la suspensión, quien además de otras consideraciones señala que OFI obliga a las instituciones lucir la publicidad de Súper Match, “que unos poderosos arreglaron por fuera, y a nosotros ni los pasajes nos devolvieron”.

“Pobre fútbol, pobre Huracán. A algunos les queda grande ser dirigentes, y otros son como los dientes postizos… se arreglan con la lengua. La ordinariez, la falsedad, la falta de moral, están a la orden del día. Clubes hacen grupo en las redes sociales y cuando les convienen aparecen o desaparecen (en referencia a grupos de WhatsApp creado e integrado por los clubes de la Divisional A). “Es una vergüenza para el laureado fútbol del interior tener dirigentes con tan poca capacidad y moral; y algunos dirigentes del Sur se tienen que sacar la careta, porque hay 4 o 5 que están requemados por caretas”, se descargó el entrenador Juan Ramón Silvera.

Este culminó su carta preguntándole al presidente de la OFI: “¿Quién me devuelve la plata, Don Mario?”. Sin lugar a dudas el tema es demasiado complejo y sobre él hay un manto de tinieblas que no presagia nada bueno. La semana venidera habrá una reunión cumbre entre las autoridades de la AIAF y los presidentes de los clubes del interior, pero en ninguna de las partes hay optimismo en cuanto al buen resultado de la misma. Veremos pues cómo sigue una historia de nunca acabar.

Pronto Cemento

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